Galería

Comunicado 1 de #OccupyBMV #OcupaBMV

“Somos los nadies, el 99%”: Comunicado de #OccupyBMV

A los medios de comunicación
A los movimiento sociales:
Al pueblo de México:
A los ciudadanos del mundo:

¡Somos el 99% contra el 1%! El sistema de producción capitalista se alimenta de la acumulación a partir del despojo y la explotación. Esta etapa de la crisis mundial del capitalismo ha llevado a la humanidad al borde del precipicio, lo cual se refleja en el incremento de la explotación del ser humano, la destrucción de la naturaleza, creciente desempleo, caída de salarios, deficiencias en la educación, salud, alimentación y vivienda. La crueldad del capitalismo es particular contra grupos como: niños, jóvenes, estudiantes, trabajadores, mujeres, indígenas, campesinos, la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual y Transgénero, ancianos, entre otros. Somos los nadies, el 99%.

Frente a esto se ve la respuesta de los pueblos en las múltiples manifestaciones que están llenando plazas en más de 950 ciudades, entre ellas Santiago de Chile, Madrid y en el mismo corazón del capitalismo, Nueva York. En el ámbito nacional 40 familias de han apropiado de la riqueza de todos. Representados por la clase política y los poderes fácticos legales e ilegales, que actuando como criminales cumplen la función de mantener este sistema destructor. La actual guerra contra el pueblo, disfrazada de guerra contra el narcotráfico, es el instrumento protector del sistema contra la protesta social fomentando el terror, desapareciendo, torturando y asesinando. Por ello consideramos que el profundo cambio político, económico y social, que necesitamos, no vendrá de los partidos políticos ni de las instituciones subordinandas al sistema.

En este contexto se están dando diferentes formas de lucha entre las que se encuentran el ejemplo del doctor Edur Velasco, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, quien mantiene una huelga de hambre con el cual nos solidarizamos y acompañamos acampando frente a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Hacemos un llamado a todas las organizaciones sociales, cívicas y políticas, a los indignados y al pueblo de México en general a:
1) Construir un espacio de análisis y reflexión en donde se conjunten y conjuguen los esfuerzos de todos a partir de sus necesidades y problemáticas;
2) Reforzar el plantón permanente frente a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y hacer de este espacio un atrinchera de lucha que como objetivo tenga abolir las condiciones de opresión, explotación, exclusión y marginación en las que el 1% mantiene sumergido al 99% de la sociedad y mundial.

¡Si los de abajo se mueven, los de arriba se caen!

Descarga el comunicado aquí —-> Primer comunicado de OccupyBMV <—-

Anuncios

Una respuesta a “Comunicado 1 de #OccupyBMV #OcupaBMV

  1. José Merino (politólogo por NYU y Profesor del ITAM)

    Ciudad de México (16 octubre 2011).- Estamos futureando: en México no hay ni indignados, ni una clase política sensible a la indignación, mucho menos candidatos. Estamos muy lejos de la articulación de movilizaciones y discursos que hemos atestiguado en España o Estados Unidos. Una articulación centrada en los efectos inequitativos de un modelo de crecimiento económico que encuentra, o volvió a encontrar, en el capital el motor central de crecimiento. Un capital que se beneficia fiscalmente del Estado pero que no traslada su crecimiento en generación de empleos y mejora en ingresos en el resto de la población.

    No es que en México no tengamos elementos para argumentar exactamente lo mismo, para dividirnos entre el 1 por ciento impermeabilizado a todos los embates, sobreprotegido por el sistema fiscal, y el 99 por ciento que contribuye centralmente a la recaudación de impuestos y que permanece mayormente sin una red de protección social. Crecemos poco, cuando crecemos eso no se traduce en generación de empleo, y nuestros niveles de pobreza no han cambiado sustancialmente en más de 10 años. Lo que no tenemos es un mapa informativo que nos dé esa claridad.

    Y entonces la coyuntura: pocos temas caben cuando hemos acumulado más de 40 mil muertos generados por la violencia asociada al narcotráfico en los últimos cuatro años. En México estamos más “hasta la madre” que “indignados”. Lo primero implica un enojo visceral frente a la evidencia constante y sonante de que “algo” en este país no funciona, ante la suma de tragedias: muertos, pobres, tasas de crecimiento, pérdida de ingreso disponible en los hogares, etcétera. Lo segundo implica encontrar las causas de ese “algo”: identificar instituciones, políticas, factores o actores responsables. No hemos llegado ahí… aún.

    Breves razones de la indignación

    Somos una democracia no representativa: los ciudadanos no cuentan (ni contarán en el mediano plazo) con la herramienta indispensable para que sus representantes respondan a sus preferencias y rindan cuentas: reelección.

    Vivimos en la total incertidumbre jurídica: el sistema de justicia penal mexicano se encuentra entre los peores del mundo; el Ministerio Público juega el doble papel de juez y parte, los procesados rara vez conocen al juez de su caso, y una inmensa mayoría de casos se deciden con base en declaraciones de testigos. Esto en una situación de “guerra” como la que vivimos es doblemente trágico.

    En 2010 por cada peso de ingreso corriente del 1 por ciento más pobre, el 1 por ciento más rico ganaba 163 pesos mensuales. El ingreso promedio de una persona en un hogar ubicado en el 1 por ciento más pobre era de 186 pesos; mientras tanto, una persona en un hogar en el 1 por ciento de mayor ingreso obtenía 30 mil 257 pesos en promedio. Puesto de otro modo: el 1.1 millón de mexicanos más ricos tenía en 2010 un ingreso equivalente al de 37.2 millones de mexicanos de menores ingresos.

    Si contrastamos al 20 por ciento de mayores ingresos versus el 20 por ciento de menores ingresos; los primeros reciben el 51 por ciento del total de ingresos salariales; los segundos, el 3 por ciento; los primeros reciben el 64 por ciento de ingresos por honorarios; los segundos, el 2.7 por ciento, y los primeros reciben el 61 por ciento de ingresos empresariales; los segundos, el 6 por ciento. Al mismo tiempo, los primeros son beneficiarios del 36 por ciento del gasto público en educación superior, mientras los segundos apenas del 3.2 por ciento.

    No, nuestro sistema fiscal (impuestos y gasto) no reduce esas diferencias. En términos de ingresos autónomos, el 20 por ciento más rico concentra 59 por ciento y el 20 por ciento más pobre el 4.5 por ciento. Después de sustraer impuestos y sumar los beneficios de gasto público, el 20 por ciento más rico concentra el 56 por ciento y el 20 por ciento más pobre se queda con 6.1 por ciento.

    No sorprende si vemos que el Estado mexicano deja de recibir 170 mil millones de pesos en exenciones, diferendos, créditos y estímulos fiscales sobre ISR empresarial e IETU. No sorprende si vemos que el subsidio a la gasolina sumará este año 170 mil millones de pesos, y de éstos, 52 por ciento serán en beneficio del 20 por ciento de mayores ingresos, y apenas 3.6 por ciento para el 20 por ciento de menores ingresos.

    “No queremos cambiar al mundo…

    … sólo la política económica, los monopolios, los medios, el sistema ‘democrático’, la guerra contra el narco, la educación, los derechos humanos, y la impunidad”.

    Así dicta una de las consignas usadas para convocar a la Jornada Mundial de los Indignados que ocurrió ayer en el Monumento a la Revolución. La identificación de temas es impecable, la construcción de la agenda está en proceso y es doble: nombrar responsables y proponer modificaciones específicas.

    En 2009 1.2 millones de mexicanos anularon su voto de manera intencional; eso equivale al voto total del PT, y es más que el voto obtenido por Convergencia, Panal y el PSD. En 2011, Javier Sicilia logró movilizar a miles de mexicanos al Zócalo al grito unísono de “estamos hasta la madre”. En 2011 también nacieron movimientos menos numerosos, pero no menos sonoros, como la Coalición por la Educación y Reforma Política Ya.

    El nacimiento de un movimiento de indignados en México que logre incidir en la agenda pública dependerá de cuatro cosas: la unificación de todas estas iniciativas de descontento; su impermeabilización respecto a candidatos y partidos (i.e. Morena); la participación activa de intelectuales y líderes de opinión para generar diagnósticos que permitan pasar de estar “hasta la madre” a identificar responsables, y que los medios den cabida en sus espacios a esta agenda ciudadana y asuman su papel como generadores de información de utilidad pública.

    Sólo bajo estos cuatro supuestos nacerá en México un movimiento efectivo de indignados que logre afectar temáticamente el proceso electoral del 2012; de otro modo, atestiguaremos (una vez más) un proceso despojado de discusiones sustanciales, centrado en la movilización de votantes duros, visibilizado sólo en spots televisivos con discursos genéricos, y que producirá exactamente el mismo perfil de legisladores, servidores públicos y políticas públicas de los últimos 15 años… y eso, este país no lo aguanta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s